Parásitos

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Últimamente estoy un poco espeso, porque aunque parezca que el tema de la uberización de para mucho, del mismo modo, tengo el temor de trillarlo es exceso un poco por la posición en la que me encuentro ya que, me al afectarme a nivel particular, creo que mi visión puede reducirse.

Por eso, voy a aprovechar la coyuntura y para éste nuevo artículo os remito a todas y todos los que en este momento me estáis leyendo a la última columna de mi compa Alejandro Sánchez Moreno «Pepe» porque creo que en el caso de la uberización (aunque aquí esté mas enfocada el tema de los intermediarios), describe muy bien otra de las figuras claves de ésta lacra que tanto nos afecta pero con la maestría de acercarlo a algo cotidiano y que podemos identificar.

«Pepe» humaniza con gran acierto (en el sentido de describirlo como una persona cercana, no como algo positivo) ese egoísmo y esa falta de escrúpulos que muchas veces relacionamos más con buitres y grandes multinacionales, lo que hace que se muestren como entes poderosas y lejanas que no nos afectan…

Nada más lejos de la realidad, hay muchos Pepes lo mismo que hay muchos Uber, lo mismo que hay mucha falta de escrúpulos de unos pocos para enriquecerse a base del trabajo de muchos.

Porque el problema en un principio (en principio) no es la cantidad, sino la doctrina. La doctrina o más bien el mantra de hacerse rico cuanto antes y cuánto más mejor con el menor esfuerzo, o más bien, con el esfuerzo de los demás.

Porque cuando se les ha acabado el vivir de las plusvalías (a algunos) ahora han inventado y han desarrollado el método para seguir parasitando y succionando el trabajo de los demás.

Parasitando, como aquél huésped no invitado que se dedica a chupar tu sangre o a comerse tu sustento. Llámese Pepe bajando los salarios de los agricultores para subir su margen de beneficio para luego del mismo modo permitir que la cadena infle los precios de cara al consumidor final, que Uber que desde Holanda atando a un trabajador a una aplicación para llevarse el 25% de todo su trabajo con unas condiciones lamentables y sin ninguna regulación que controle la actividad o del mismo sin ninguna garantía para el usuario en cuanto a precios o en cuanto a seguridad.

Lo más dramático es que Pepe, ahí donde le veis es el error de la cadena. Porque al fin y al cabo, el buitre es lo que es, un producto de ese neoliberalismo que ha ido mutando desde uno de los defectos más grandes de la condición humana, el egoísmo. Pero Pepes hay muchos y bastante cerca de nosotros y nosotras.

Y el único antídoto para combatir ese egoísmo de abajo arriba hasta llegar al sistema es que ese Pepe cambie, y que todas y todos luchemos contra este monstruo siendo conscientes de la realidad que nos rodea, siendo conscientes de que hay que cuidar y respetar lo común, de que hay que preservar lo público y de que hay que ser solidarios e intentar mejorar las vidas de los demás entendiendo sus problemas y aportando soluciones.

Porque estoy seguro de que Pepe, con su inteligencia podría dedicarse a mejorar los procesos para conseguir que los agricultores  trabajen menos horas y estas sean más rentables en lugar de exprimirles para subir su margen sin aportar nada a la cadena.

Y ya puestos a pedir, también estaría bien que las tierras estuvieran en manos de quién las trabaja, de las agricultoras y agricultores en lugar de el hijo de la duquesa de Alba…

Porque estoy seguro de que mejorando la vida de los trabajadores desde una escala menor, entre todas y todos los que tienen capacidad para ello, no habría ningún buitre ni ninguna multinazional extranjera que pudiera atreverse a entrar en nuestra sociedad a implantar su modelo de negocio parasitando a las trabajadoras y trabajadores.

Y es tan fácil como ser conscientes de la realidad de los que nos rodean y empatizar con sus problemas.

Somos egoístas por naturaleza, pero también somos solidarios y somos capaces de que nos afecten los problemas de los demás como si fueran nuestros. Y lo mejor de todo, es que sentimos una gran satisfacción cuando conseguimos ayudar a cualquier persona.

¿Por qué no podemos cambiarlo todo?

No es más que como muchas veces digo, que tener conciencia de clase.

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